Después de
hablar sobre la real factibilidad de las dietas, la presión social de ser
delgadas y sobre el peso como indicador de delgadez, le preguntamos a Tamara
Pinto, estudiante de nutrición, qué sabe sobre la comida chatarra, los pros y
contras de su consumo:
¿Qué es la
comida chatarra?
Comida chatarra
es todo lo externo a un plan de alimentación equilibrado. Las guías
alimentarias dicen: consumir 5 porciones de fruta y verduras al día, consumir
legumbres, carnes bajas en grasa y en general todo bajo en grasa. Si consumo
frituras, por ejemplo papas fritas, éstas no tienen colesterol porque son de
origen vegetal, pero sí contienen alta grasa saturada. Entonces, tanto el
colesterol como el alto consumo graso producen que las arterias se tapen. A
largo plazo, esa grasa igual se va a convertir en colesterol.
¿qué es el colesterol?
El colesterol es una
lipoproteína. Se habla de colesterol bueno y malo. El malo, LDL, es normal que
esté en el cuerpo, porque tiene una función que es la síntesis de hormonas. Sin
embargo, en alto contenido, es dañino. Como el colesterol circula por la
sangre, si es mucho en el cuerpo, no va a poder pasar por su camino y no va a
poder cumplir bien su rol.
El colesterol “bueno”, el HDL,
es ideal tenerlo sobre 35. Es la lipoproteína que lleva el colesterol al
hígado, para metabolizarlo, entre comillas para eliminarlo. Por eso se le llama
“bueno” y es mejor tener éste alto, porque incentiva que el colesterol se
elimine. Entonces, hay que entender que si hago dieta y no lo consumo, me voy a
hacer daño.
¿De dónde puedo sacar ese
colesterol “bueno”?
Si consumo harto pescado,
frutos secos y aceitunas de vez en cuando, aceite de oliva y de canola,
obtendré el aporte de ácidos grasos esenciales que mi dieta necesita. Estos
igual protegen el corazón. Si mantengo una alimentación cuidada, entonces puedo
desbordarme un día, no sería tan grave, pero si tengo pésimos hábitos y no como
nunca fruta, ni pescado, no tomo agua y no consumo fibra, de esta manera no le
estoy dando un equilibrio a mi cuerpo. Si quiero hacer desórdenes, tengo que
ser ordenada para compensar ese pequeño daño.
En resumen, es obvio que puedes
comer chatarra, pero la idea es que no sea siempre, que sea racionado y que
pueda contrarrestar con buenas conductas alimenticias. Es como sucede con el
azúcar, nuestro cuerpo la necesita, pero al comer fruta ya obtengo el aporte
justo, no tengo para qué echarle cinco cucharadas al té o al café.
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